Después de casi un mes entero de estudio, doy por finalizado mi primer contacto con el mundo de los examenes universitarios.
Realmente quien diga que la vida del estudiante no es dura, miente. Quizá hasta que llegas al bachillerato todo es mas o menos divertido pero al finalizar los estudios obligatorios la cosa toma un aire mas serio.

Son las más de las 3 de la madrugada, y como ya viene siendo habitual sigo despierto, no tengo sueño, estoy inquieto. Que tendrá la noche que tanto me altera...
Me tumbo en la cama, cojo un libro y empiezo a leer. La noche esta en calma, no se oyen coches por la calle, ni gente hablando o paseando. Todo esta desierto. Este silencio es interrumpido únicamente por el roce regular de mi dedos por las hojas de la novela que estoy leyendo, la hoja chirría al pasar. Menudo placer el leer en estas condiciones, solo reservado a algunos afortunados que podemos permitirnos estos caprichos nocturnos.
